martes, febrero 14, 2012

Las buenas noticias del progreso  por Jacques-Alain Miller 



Optimismo 
Me ha sorprendido y ha contribuido a mi optimismo, escuchar en un debate del Senado a un senador que 
reprochaba su higienismo al ministro de Sanidad, y al ministro, lejos de asumir lo que es evidentemente su práctica 
higienista, defenderse. Subsiste una gran distancia entre estos fantasmas autoritarios por un lado y lo que es común por el otro [2]. 
Es cierto que una elite administrativa determinada llega a instalar procedimientos en contra del gusto 
común. Pero el mero hecho de enunciarlo, de entristecer a toda la asistencia, es al mismo tiempo potencialmente el resorte de un rechazo. 


El retorno del sueño de Hartmann 
Tomar en cuenta un nuevo objeto, el cerebro, autoriza, no a eliminar al psicoanálisis -lo que es un 
movimiento ya antiguo-, sino por el contrario a reformularlo en términos de procesos que son experimentalmente localizables. El periodista que lleva la rúbrica "Ciencias" de Le Monde dramatiza cada tanto este tipo de buenas noticias. No se trata en absoluto de rechazar al psicoanálisis. Es explicar que lo que Freud había abordado de una manera intuitiva y sin los métodos de la imaginería moderna puede encontrar ahora un fundamento científico. El inconsciente se convierte en un tipo especial de proceso cognitivo y entonces tanto el desconocimiento como la represión son susceptibles de ser localizados de manera objetiva. Es una operación que ya estaba en marcha, pero hay una intensificación de la potencia de esta retranscripción neurocientífica del psicoanálisis. 
Se observa en otra vertiente igualmente una retranscripción comportamentalista del psicoanálisis. Esta 
psicología científica tiene un concepto fuerte de la causalidad psíquica en términos de condicionamiento, en 
términos neopavlovianos. Considera al sujeto no como un efecto del significante, un efecto del contexto, sino como un efecto del ambiente, un efecto del los acontecimientos que se han producido. Este sujeto efecto del 
acontecimiento es finalmente el viejo sujeto empirista, el sujeto de la tabula rasa de John Locke: el sujeto no es nada al principio, es una pura superficie de inscripción. Es lo que debe ser modulado por la inscripción biológica. En general, son invariantes que deben considerarse como biológicas. En su modelo puro, lo psicológico es un efecto de lo social, considerado como el ambiente. 
Lo que produce la enfermedad mental es que el circuito estímulo/ respuesta se encuentra inhibido y se trata 
de desinhibirlo. La cura analítica misma puede entonces transcribirse como una experiencia de
descondicionamiento. 
Estamos en un estadio mucho más sutil que el de poner al psicoanálisis fuera del campo. Veremos nacer, 
esbozarse, un psicoanálisis cognitivo-comportamentalista. Es un falso psicoanálisis, por supuesto, pero que aplica a los conceptos fundamentales del psicoanálisis nociones psicológicas. Aquel viejo sueño de Hartmann, antaño criticado por Lacan, el de la reabsorción del psicoanálisis en la psicología general -ese ideal que hacía reír en el momento en el que se desmoronaba la egopsychology-, pues bien, no ha quedado abandonado y vuelve medio siglo después, apoyado en el lenguaje de las neurociencias y en el vocabulario cognitivo-comportamentalista. 


Victorias 
Sloterdijk señala que las buenas noticias del progreso son emblemáticas de la época. Somos informados 
periódicamente de que una vez más ha sido franqueada una nueva frontera. Estas buenas noticias consisten en lo siguiente: el saber se muestra con la capacidad de dominar lo que antes se le escapaba. Estos progresos se sitúan todos en el eje S2- a. 
De aquí brotan y se expanden las buenas noticias. El significante le cuenta a la humanidad su 
progreso, y su plus-de-gozar no deja de vencer. Al mismo tiempo éste se convierte en algo cada vez más inquietante. 
Constatan que se acumula en los bolsillos, que da lugar a descontentos específicos o a revueltas extrañas o a 
crímenes monstruosos, al mismo tiempo que la buena noticia continúa. La conexión entre el continuo raudal de buenas y de malas noticias no está hecha de ningún modo. 
Eric Laurent se ha apoyado en el matema lacaniano S(A tachado.) , lo no calculable esencial, para justificar la democracia: "Si hay algo que no es calculable, entonces hay que negociar, hay que hablar juntos". Antaño habíamos tomado esto de una manera más irónica. Habíamos deducido del Otro que no 
existe la proliferación de los comités de ética, que deben discutir sobre los valores ya que no hay valores absolutos. 
Tomábamos este reverso como el del Otro que no existe, en vez de hacernos los defensores, por nuestra parte, de la cháchara democrática. Añadiendo al mismo tiempo que es el peor sistema con exclusión de todos los demás, cláusula que viene regularmente a colación, pero tal vez con menos fe en la democracia que la de un economista como el Sr. Fitoussi, cuya última obra [3] está habitada por el sueño de una democracia que llegaría a dominar al mercado, o que sería la tirita de la paradoja del mercado. Cosa que también parece una buena noticia falaz. 


Un individualismo anómico 
Eric Laurent ha citado las palabras de Emerson -a quien alguien como Richard Rorty reivindica todavía 
como su maestro-, a la manera de un pragmatista anarquizante. Emerson formula el imperativo no simplemente de 
"pensar por sí mismo", que es el imperativo kantiano, sino "pensar diferenciándote de cualquier otro", "pensar lo que te es propio". La crítica subyacente de Nietzsche se ha convertido en la regla del conformismo contemporáneo, es decir, todo el mundo está invitado a ser original. La fórmula de este individualismo es sensiblemente diferente del que Lacan podía llamar, hace tiempo, el individualismo humanista. Tenemos ahora un individualismo anómico, pero que es al mismo tiempo una fórmula de reivindicación contemporánea de libertad: "Mi cuerpo es mío, mis ideas son mías, mi ropa es mía". Opone en efecto a la afirmación de la gran individualidad el verdadero no conformismo de alguna manera obligatorio. El no conformismo de la gran individualidad que no se define por el narcisismo. 
Hay, en efecto, una oposición entre Nietzsche y Emerson. La originalidad de Nietzsche es perfectamente 
compatible y al mismo tiempo se sostiene en la admiración de los clásicos, por ejemplo. Ponía por encima de los románticos y de su búsqueda de la originalidad -una originalidad ya emersoniana, narcisista-, la originalidad superior del clásico que no tiene necesidad de buscar la originalidad por sí misma. 


Metalenguaje universal 
Ampliando el panorama que al principio estaba concentrado en una persona, en un diputado de la Asamblea, 
hemos descubierto progresivamente un continente. Hemos llegado a reformular un fenómeno de la civilización y tenemos que comprender este fenómeno para saber cómo guiarnos en él, como conducirnos. El imperativo de la evaluación se presenta y con frecuencia se recibe como evidente. Es algo que me ha sorprendido. Hay una evidencia de la evaluación de la que hay que encontrar las raíces. ¿Cuál es este imperativo? 
Podría ser un imperativo epistémico y axiológico, que concierne a los valores en el sentido moral, espiritual, pero es un imperativo que es epistémico y económico. Hay que saber cuanto vale esto. Lo que resulta bastante conmovedor, cuando abrimos ahora los tratados de psiquiatría contemporáneos, -ya sea el tratado de psiquiatría bio o psicosocial o el manual de psiquiatría del año 2000 aparecido recientemente-, es que la economía de la salud entra de lleno en la teoría psiquiátrica misma, y hace surgir el uno por uno de la clínica como algo demasiado costoso. No he verificado en mi viejo manual de psiquiatría de Henri Ey [4] si existe un capítulo -pero no lo creo- de economía de la salud mental en el sentido de la racionalización de los costes y de los beneficios en salud mental. 
Hemos creído y hablado durante mucho tiempo de la psiquiatría que se organizaba entorno a los efectos del 
medicamento, pero estamos ahora ante una psiquiatría cuya clínica se organiza en función de los costes financieros. 
Es una novedad. La codificación no está reservada simplemente a un tipo de psicoterapia, la codificación está ahora para reducir al mínimo el tiempo empleado. Es la entrada del cálculo económico que le dice a la clínica, como Tartufo: "Te toca a ti salir del paso". El aplomo con el que se formula es sobrecogedor. Hemos escuchado lo mismo, con una sonrisa, al tan simpático Bernard Kouchner cuando ha venido a visitarnos: "Tendrán que tomar muy en cuenta el coste financiero". ¿Y quién podría no estar de acuerdo? 
A través de estos fenómenos, la transformación se consuma -y tal vez sea el colmo, un acmé del proceso, algo que toca ahora al psicoanálisis- en la que todo es comparable por su valor. Sentimos el peso, la presión de lo que se consuma como la fabricación de un universo homogéneo. Y para que este universo sea homogéneo, es preciso que -en su lenguaje- las emociones, los comportamientos, las conductas pasen por ahí, y el lenguaje también. Es preciso que sea homogenizado y comparable. 
Sentimos la presión de un metalenguaje universal -dudo incluso en decir metalenguaje porque se presenta 
como lenguaje objeto- de un lenguaje preliminar del ciframiento, de la contabilidad, y con la evidencia que siempre se vincula a las matemáticas. 
Es así como Heidegger, en "La pregunta por la cosa", define ta mathemata. Antes incluso de que llegue la 
ciencia matemática, ta mathemata es lo que se sabe siempre con antelación sobre qué es el mundo. Ta mathemata es lo que existe de manera más evidente en lo que podemos percibir del mundo. Es en este nivel donde se sitúan los procesos a los que asistimos, a pesar de su sofisticación. 


Un saber (savoir) sobre el tener (avoir) 
Lo que se denuncia como mercantilización es, más profundamente, esta homogenización generalizada. Es 
algo tal vez ahora especialmente sensible en Europa, porque la construcción de un espacio europeo común con viejas naciones que tienen viejas tradiciones, que tienen lenguas diferentes, hace particularmente urgente para el gobierno, y al mismo tiempo asombroso para los sujetos, esta homogenización. Es algo que llega ahora a la enseñanza superior, por ejemplo, donde se constituye un espacio europeo y donde los procesos de evaluación en curso en cada país deben internacionalizarse. Tenemos aquí un esfuerzo prodigioso, un esfuerzo donde se puede reconocer un momento del espíritu, como diría Hegel, para realizar la homogenización en este espacio. 
Y, al menos por el momento, debemos constatar que es un bello sueño, una bella pesadilla, ya que esto no 
funciona. Hay que añadir a todas estas descripciones que Eric Laurent ha dado del codicilo: "Y esto no funciona". 
Los agentes que están ellos mismos atravesados por este movimiento también añaden: "Todavía no funciona". 


Es una buena noticia. 
En Francia gozamos de diversos comités de evaluación. Lo que hay en común es esto: todavía no funciona. 
Hay que decir que como forma es algo muy joven. Esta transformación del ser en valor comparable es una 
transformación del ser en saber. Este saber es a la vez un saber (savoir) ante todo del tener (avoir). Pido disculpas por estas asonancias que no son traducibles en todas las lenguas. 
Todo esto desemboca siempre en el saber de cuánto cuesta y de lo que reporta. No hay nada de nuevo en esto. 
Lo que se impone es lo que se llamó antaño para denunciarla la rentabilidad, que reaparece bajo las formas de la evaluación como la figura dominante de la racionalidad contemporánea. ¡E invencible! De todo se puede pedir qué cuesta y qué reporta, para poder hacer la relación entre las dos cosas y poder maximizar esta relación. Es la esencia del utilitarismo. 
En tiempos pasados sorprendía que Lacan hubiera dado en su Seminario "La ética del psicoanálisis" un lugar 
tal a la doctrina utilitarista, con una referencia a quien la inventó, Jeremy Bentham. En aquella época, el utilitarismo parecía una exótica doctrina inglesa que había tenido su momento de gloria durante la primera mitad del siglo diecinueve. Nos damos cuenta por el contrario hasta qué punto -Lacan lo señalaba ya- es determinante para la racionalidad contemporánea. Cuando todos los significantes amos han desaparecido, el que queda es el de lo útil: es necesario que algo sirva. Y la relación entre el medio y el fin desemboca en la relación coste-beneficio.
Cuando existe utilitarismo debe haber saber y cálculo de lo que cuesta y de lo que reporta. 
Pudimos evocar con Jean-Claude Milner, por qué medios se insinúa la evaluación, por qué medios intenta 
ganar a los espíritus; pero el paso siguiente es ver en qué desemboca [5]. La evaluación es otro nombre de la 
generalización de la relación coste-beneficio en cualquier actividad humana, e incluso en los procesos de 
pensamiento. Lo que anima a las terapias cognitivo-comportamentalistas es un punto de vista económico, como se decía ya en tiempos de Freud, y es la idea de mejorar el rendimiento del aparato psíquico. 


El honor, un absoluto 
Percibimos retrospectivamente también, lo que puede tener de desesperada y al mismo tiempo de central, la 
manera en que Lacan situaba su propia posición como la de "dar vergüenza", al final de su Seminario "El reverso del psicoanálisis" [6]. Dar vergüenza en nombre del honor, es decir en nombre de un significante amo que, por su parte, sería absoluto. El honor es realmente lo que se opone a lo útil, lo que lo útil invalida. Un honor que puede ser un significante amo tan absoluto que vale la pena perder la vida por él, según el ejemplo de Vatel. 
Lacan no dudaba en recurrir -para hacerse comprender, sin duda- a un valor aristocrático fuera de cálculo. El 
honor no calcula, no hay relación costo-beneficio; incluso, más bien resulta que sólo hay costo cuando lo útil es un valor a la vez -para decirlo en los términos de antaño-, burgués y proletario. Es el mismo eco que encontramos en la evocación que parece hoy tan anticuada de un De Gaulle hablando de la grandeza de Francia. La grandeza no es evidentemente un valor cuantitativo, es precisamente un excedente en relación a los valores de lo útil. 
Lacan sintió muy pronto hacia qué civilización íbamos y no tomó una posición nostálgica. Lo sintió 
especialmente en su texto "La psiquiatría inglesa y la guerra", de 1947. La lección que sacó de aquel gran momento y de la derrota de Alemania ante las potencias anglosajonas es, que la economía de lo útil iba a prevalecer sobre los valores aristocráticos. Opone a esto, a propósito de los acontecimientos que son el desembarco aliado en Francia y el paso del Rin, la tradición alemana, la tradición de la casta de los guerreros, con el halo sagrado que se vinculaba desde siempre al guerrero. Allí está la derrota por lo que él llama los ingenieros y los mercaderes. Lo cito: "todo el poder de esta tradición no pesa ni una onza contra las concepciones tácticas y estratégicas superiores, producidas a partir de los cálculos de ingenieros y de mercaderes" [7]. Es un diagnóstico extremadamente preciso que hay que guardar en la memoria. 
Es lo que motiva que, cuando constata en Inglaterra durante la guerra, la asociación del psiquiatra con el 
funcionario, con el administrador, con lo que llama el psicotécnico, -que es el psicólogo que hace pasar tests-, dé un cierto asentimiento a todo ello. Toma la precaución de decir que es preciso que no haya degradación cualitativa, pero no pone un dique contra el Pacífico. Hay en esto un fenómeno de civilización. El corte representado por la Revolución Francesa encuentra su repercusión en el final de la Segunda Guerra Mundial, si puede decirse así, y no es mirando atrás como se puede encontrar un lugar. Querría señalar también, el interés cierto que Lacan muestra en este texto por las investigaciones estadísticas que se practicaban entonces y por todo lo que hace pasar a escala colectiva los fenómenos que el psicoanálisis conoce a escala reducida. 


El sujeto de lo colectivo… 
Dejemos un poco de lado a Lacan por un momento, para volver a nuestros esquemas de evaluación. Me he 
tomado el trabajo de mirar el boletín número 38 del Comité Nacional de Evaluación de las Universidades, CNE, que fue fundado y presidido primero por Laurent Schwarz, y que se ha confrontado a la construcción del espacio europeo en la enseñanza superior. Vemos que se trata, para decirlo muy rápido, de hacer colectivos de enseñanza superior, pero es aplicable a todos los colectivos de trabajo, a las instituciones, a los centros de salud. Me parece generalizable. Se trata de hacer de estos colectivos sujetos autónomos, que son definidos como sujetos responsables en el sentido en que se comprometen a aplicar una tarea y son capaces de responder por estas enseñanzas. 
Existe un esfuerzo, a través de la evaluación, para la transformación de lo colectivo en sujeto. 
Evidentemente, ser responsable es ser capaz de responder ante Otro. De aquí viene la paradoja de que hacer de estos colectivos sujetos y asignarles una autonomía responsable, es hacer emerger al mismo tiempo un gran Otro tanto más exigente, un Otro que es su asociado. Cito lo que he encontrado en esta literatura un poco ingrata: "En la perspectiva de una autonomía creciente, aumenta el número de asociados a los que convendrá proveer de informaciones fiables y pertinentes". 


… y su Otro 
Aquí está pues un Otro al que hay que informar, al que hay que transmitir saber, que está en una inflación 
constante. Es un Otro que exige no sólo que se haga, que se opere, que se actúe, sino que se demuestre. Se tiene que hacer la demostración de que se asumen sus responsabilidades, que se respetan sus compromisos, y que todo se hace al mejor costo. Se trata de un espacio en el que los colectivos son sujetos que tienen que hacer continuamente la demostración, bajo la mirada del Otro, de que se puede confiar en ellos. 
Llaman a esto exactamente: "la lógica de la demostración", y me parece el corazón de lo que se percibe en la 
evaluación en el paso siguiente al que había evocado anteriormente. Una lógica de la demostración, cuyos dos polos son la demostración y la confianza, lo que quiere decir que estos colectivos sujetos tienen que vérselas con un Otro que es desconfiado por naturaleza y ante el cual es preciso exonerarse permanentemente, justificarse permanentemente por existir y por funcionar. 
No puedo citar en detalle el discurso de Laurent Schwarz del 10 de Mayo de 1985, en la toma de posesión del Comité Nacional de Evaluación, pero no hace más que hablar de valentía, de objetividad, de transparencia. Asegura que el Comité de Evaluación no ejerce un control policial -¡es algo que da confianza!- cosa para la que, por otra parte, no tiene los medios. Lo que esto pone de relieve es que, para que estos colectivos sean sujetos, el paso más importante de esta subjetivación de lo colectivo es la autoevaluación, que se recomienda que sea siempre confiada, en un colectivo, a una instancia específica, que asegura permanentemente la guía del colectivo. 
Creo que todo esto no quiere decir más que una sola cosa, que se puede transcribir así: dotar al colectivo de 
una consciencia de sí mismo. La autoevaluación confiada a una instancia que guía permanentemente al colectivo, sólo puedo conceptualizarla como una consciencia de sí mismo objetivable bajo la forma de un saber transparente y comunicable al otro. Con el resultado de que toda actividad del colectivo -y esto desciende evidentemente hasta los elementos individuales- debe ser redoblada permanentemente por el saber de esta actividad. 
Es aristotélico. Se trata de crear un alma para el colectivo, de dotarlo de un alma. Es tal vez por eso que 
existen tantos entusiastas religiosos por la evaluación. Es algo que forma parte del proceso de concienciación del planeta, en el sentido de Teilhard de Chardin. Por medio de la evaluación, el colectivo accede a la consciencia. En términos aristotélicos, la autoevaluación dota al cuerpo de un alma que lo guía. 


Un modo inédito de identificación 
Demos entonces un paso más. Todo esto es muy simple. Y percibamos que es un modo totalmente inédito de 
formación de la unidad de los colectivos. Conocemos el modo que Freud aisló, en su Massenpsychologie 
("Psicología de las masas y análisis del yo"), como identificación. En los términos de Lacan, se discute la cuestión de saber si es con el Significante amo o si es por el sesgo del objeto a. Aquí es algo distinto: se trata de intentar dar al colectivo su unidad por medio del saber, S2, y esto es algo que nunca se había intentado. Cuando todas las formaciones colectivas, incluidas las que Lacan estudia en "La psiquiatría inglesa y la guerra" a partir de Rickmann y Bion, pasan por la función del líder, del Uno de más, resulta que es una función que está ausente de todos estos tratados de evaluación. Se intenta obtener la subjetivación del colectivo únicamente por medio del saber, y por medio de un saber homogéneo. La función del más Uno o del menos Uno es estrictamente impensable en este caso. 
Evidentemente, lo que aquí no puede esconderse es que esta evaluación, la elaboración de saber de sí mismo 
y de su actividad, tiene ella misma un coste. La evaluación cuesta, la evaluación sustrae recursos al colectivo en el que se implanta, y entonces la evaluación debe justificar su propia existencia en la relación coste-beneficio. Y lo que se ven obligados a observar es que desde el momento en que la evaluación empieza a implantarse en un colectivo, el primer efecto es que se desorganiza y se empobrece. Es por ello que tienen que añadir que la evaluación debe difundir una cultura económica, para que sus ventajas económicas sean identificadas y sean superiores al coste financiero que implica. 
Si en este paisaje de ruinas y de pesadillas que hoy hemos evocado debe brillar a pesar de todo alguna 
esperanza, ésta proviene del callejón sin salida intrínseco a la operación de evaluación. Y es que, en primer lugar, no es posible subjetivar colectivos únicamente por medio del saber. Es un sueño propiamente burocrático. Y en segundo lugar, es un sueño carcomido en su efectividad precisamente por la paradoja de la evaluación, es decir por el empobrecimiento inmediato y el caos que introduce la evaluación con el pretexto de poner orden. 
Es mucho más lúcido considerar, como hizo Lacan después de su "La Psiquiatría inglesa y la guerra", que el 
discurso del saber, el imperio del saber, es contradictorio con este sueño remanente de autonomía de la consciencia de sí mismo, ampliado incluso a lo colectivo. Y la evaluación no hace más que traducir este resto, este sueño de autonomía, que está ya descompuesto por la época en la que estamos, que es por el contrario la de un saber anónimo e impersonal. Es pues un esfuerzo desesperado para restituir una consciencia de sí mismo al colectivo, cuando a esta consciencia de sí mismo le es, precisamente, imposible de emerger en el reino del saber. 


NOTAS 
[1] Texto del comentario de la exposición de Eric Laurent realizada en la sesión del 4 de Febrero de 2004 del curso "La orie ntación 
lacaniana". 
[2] En ocasión del debate en el Senado del lunes 19 de Enero de 2004, se trata del senador Sueur y del Ministro Mattei. El Sr . Jean-Pierre 
Sueur: "Consideramos, a semejanza del Sr. Jacques-Alain Miller, que existe aquí un retorno al higienismo y a una concepción según la 
cual todo debería derivarse de la medicina". El Sr. Mattei responde: "Está claro que, en el dominio que nos ocupa, no reinan ni el 
determinismo ni el gen". 
[3] Fitoussi, J.-P. L'idéologie du monde: Chroniques d'économie politique, Paris,  Aube poche essai, 2004. 
[4] Ey, H., Bernard P., Brisset Ch., Manual de Psiquiatría, Masson. No encontramos en efecto ningún capítulo consagrado a la economía 
en materia de salud mental. 
[5] Miller J.-A, y Milner J.-C, Evaluation, Entretiens sur une machine d'imposture, Paris, EURL Huysmans, 2004. 
[6] Laurent, E., "La honte et la haine de soi", Elucidation, 3, Paris, Junio 2002, pp. 23-30. Miller, J.-A., « Note sur la honte », La Cause 
freudienne, 54, Paris, Junio 2003, pp. 7-19. 
[7] Lacan. J. "La psiquiatría inglesa y la guerra", Uno por Uno nº 45, Eolia, Barcelona 1996. 
(Traducción: Miquel Bassols)

lunes, febrero 06, 2012

¿Cura para la anorexia? por Marcela Almanza

Hace poco salió publicado en un periódico local, un artículo que indicaba que con una cirugía en el cerebro podríamos tener la cura para la anorexia.*Mediante la llamada leucotomía límbica -que consiste en aislar o inhabilitar la parte del cerebro que regula las emociones- se promete lograr grandes cambios en la personalidad del paciente.

En México, esta técnica se la está enfocando actualmente hacia quienes padecen trastornos alimentarios, pues se considera que “…el paciente con anorexia lo que tiene es una obsesión, y debe ser tratado como un Trastorno Obsesivo Compulsivo; tiene una fobia hacia el alimento que es indestructible, no puede hacer el acto de comer y con estudios nos aproximamos a la idea de que el paciente debería ser operado, primero, con leucotomía límbica (para abordar el espectro obsesivo compulsivo de la anorexia).

Después, se procedería a una segunda operación llamada talamotomía, que da el refuerzo para que el paciente tenga menos carga de estrés y de obsesión”. Lo llamativo, es que estas cirugías sólo se realizan en el país en un Centro Médico Nacional del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) y de forma gratuita a los derechohabientes

Finalmente, se argumenta que “…poco más de dos horas de cirugía estereotáxica cerebral, y un equipo de médicos altamente calificados, son suficientes para eliminar del cerebro de las pacientes anoréxicas la imagen de un cuerpo obeso y una obsesión por mantenerse delgadas…”
A partir de esta noticia, novedosa en términos científicos pero a la vez con un tono tan común a este siglo XXI, se reafirma la idea de Lacan en Radiofonía, de que “...la ciencia es una ideología de la supresión del sujeto…”,[1] pues al pretender dar una respuesta válida para todos, segrega su singularidad y soslaya que “… una estructura, la del lenguaje, recorta su cuerpo, lo que nada tiene que hacer con la anatomía”. [2]

Recodaba entonces aquello que ya nos indicaba Lacan muy temprano en su obra, cuando formulaba que en la anorexia no se trata de un no comer sino de un “comer nada”, apuntando a la dimensión pulsional en juego, pues “nada, es precisamente algo que existe en el plano simbólico” [3] y que este punto es indispensable para comprender la fenomenología de la anorexia mental, pues en este acto se trata de algo muy distinto de la negación de la actividad.

Por lo tanto, frente a los “trastornos del comportamiento alimentario que cada vez más -así lo confirma esta noticia- se convierten en un problema de salud pública que pretende ser solucionado con éxito, a favor de cambios en la conducta, en la personalidad, y sin resto, el psicoanálisis de orientación lacaniana propone dirigirse hacia lo real del sufrimiento que conlleva el síntoma porque “…lo real, justamente, es lo que anda mal, lo que se pone en cruz…” haciendo objeción al discurso del amo cuya pretensión es “...que las cosas anden al paso de todo el mundo” [4].

¿Cómo inventar entonces, caso por caso, la práctica lacaniana en este nuevo siglo, para acercarse a lo real en juego en el síntoma? ¿De qué modo no permitir que conceptos tan caros al psicoanálisis, como por ejemplo fobia y obsesión, queden rebajados a simples descripciones conductuales que se diluyen enun trastorno más a la hora de clasificar “lo que no anda” en el casillero de turno? ¿Cómo hacer la apuesta constante de no perder la brújula de nuestra escucha, que alojará la singularidad del parlêtre, imposible de subsumir en cualquier estándar?

Como nos lo recuerda L. Gorostiza: “Se trata entonces de inventar una “práctica sin valor”,[5] es decir, una práctica que excluye la noción de éxito, y calibrar sus consecuencias en un orden simbólico que desfallece en cuanto “orden”. [6]
Le restará a cada analista, la perspectiva del acto.



[1] Lacan, Jacques: Psicoanálisis, Radiofonía y Televisión. Anagrama, Barcelona: 1977, p.62.
[2] Lacan, Jacques: Psicoanálisis, Radiofonía y Televisión. Anagrama, Barcelona: 1977, p.88.
[3] Lacan, Jacques: Seminario 4. Paidós, Buenos Aires: 1994, p 187.
[4] Lacan, Jacques: La Tercera, en Intervenciones y Textos 2. Manantial, Buenos Aires: 1988, p. 81
[5] Lacan, Jacques, Le Sèminaire, Livre 24, 19 avril 1977, en Ornicar?17/18, Texte établi par Jacques-Alain Miller
[6] Gorostiza, Leonardo: Resonancias de una fantasía. La invención de la práctica lacaniana. http://www.congresoamp.com


lunes, enero 23, 2012

 
La cifra del autismo [*]
Eric Laurent


El Comité Consultivo Nacional de Ética (CCNE), sección Ciencia de la vida y de la salud, ha publicado recientemente su dictamen nº 102 que se ocupa de la atención al autismo. Este documento avanza una serie de cifras obtenidas a partir de una categoría muy amplia, admitiendo dos tercios de casos "atípicos": serían 600.000, un número que se espera que aumente cada año en 8000 unidades.
¿De dónde proviene esta categoría grande e imprecisa? En las clasificaciones epidemiológicas las categorías surgidas de la clínica fueron abandonadas a partir de los años ochenta, en provecho de otras formadas en la perspectiva cognitivo-conductual.
Es así que se ha construido la categoría del síndrome autista, problema de la facultad cognitiva. Resultado: la multiplicación por diez del número de casos en veinte años.
Viento de pánico. No hay que olvidar que dicha categoría se funda en hipótesis que los últimos veinticinco años no han permitido confirmar de ninguna manera.
Las instituciones, en consecuencia, habrían alejado a los padres de los niños. El anexo evoca, con todo, la humanidad de los hospitales, que se debe al trabajo de generaciones de psiquiatras inspirados por el psicoanálisis.El CCNE piensa que el abandono de las referencias inspiradas por la tradición clínica es en el interés de las familias y de la ciencia, ya que el psicoanálisis habría "conducido a situar la causa en el comportamiento de los padres, y en particular de las madres (...) en el desarrollo delhandicap".
Contrariamente a lo que anticipa el dictamen nº102, no son los psicoanalistas los que primero subrayaron el papel de las madres de los sujetos autistas, sino más bien el inventor del autismo, el Dr. Kanner, a partir de los primeros casos que aisló.
Además, a principios del siglo XX tuvo lugar el grito de Gide: "¡Familias, os odio!". En el siglo de las religiones laicas y del "todo-político", se trataba de romper con la sacralidad de la familia. Varias experiencias comunitarias tuvieron lugar desde los años 20. Fueron sistematizadas en Rusia en los años 30. Se sucedieron los kibutz. Después vinieron las utopías comunitarias de los años 60, americanas y europeas, más libertarias.
La búsqueda de cuadros institucionales adaptados a los niños psicóticos y autistas acompaña este movimiento. Los dispositivos en los que el psicoanálisis fue puesto en juego iban desde el establecimiento centralizado y holístico hasta la Escuela Experimental de Bonneuil-sur-Marne, concebida en 1969 por Maud Mannoni, que se quería como una "institución estallada". Las nuevas instituciones intermedias son instituciones ligeras, más en consonancia con el gran movimiento contemporáneo de desinstitucionalización. La privatización del lazo social, nuevo ideal aparecido a finales del siglo pasado, da de nuevo un lugar al amor de las familias. El psicoanálisis lo toma en cuenta.
Decir que el psicoanálisis culpabiliza las familias es mezclar varios niveles. No es el psicoanálisis sino su psicologización lo que lleva a la culpabilización del defecto parental ante el Ideal y a una tipología de las fallas de las madres y los padres. Por el contrario, la orientación lacaniana proscribe toda culpabilización y está comprometida a actualizar las estructuras significantes y libidinales que subyacen en la psicosis y el autismo, los fenómenos que generan y su lógica propia.
Los tratamientos psicoanalíticos de la psicosis o del autismo se fundan en el dirigirse del sujeto al Otro y buscan establecer un "diálogo", aunque sea particular. El film que Sandrine Bonnaire ha hecho sobre su hermana, presentado por primera vez en el canal de TV France 3 el día 14 de setiembre de 2007, testimonia de la ruptura brutal que se produce cuando el sujeto autista se confronta al rechazo de su "dirigirse al Otro" y muestra por el contrario los efectos benéficos espectaculares que provoca el acoger la demanda.
De la misma manera, Sortir de l’autisme, el libro de Jacqueline Berger, madre de mellizas afectadas, muestra magníficamente que es necesario acoger el dirigirse del sujeto autista y no únicamente educarlo.
Los testimonios de autistas de alto nivel nos indican la particularidad de este dirigirse. Temple Grandin nos dice: "Mi modo de pensar se parecía al funcionamiento de un ordenador, y podía explicar el proceso, etapa a etapa". A partir de una crisis de epilepsia a los cuatro años, Daniel Tammet se obsesionó con los cálculos; desde entonces sólo los números podían apaciguar su sufrimiento. El día 14 de marzo del 2004, día del nacimiento de Einstein, enumeró en público 22514 decimales del número π.
Kamran Nazeer investiga acerca de cuatro compañeros de una escuela especial para autistas a la que había asistido en 1982; después pasó por Cambridge, trabaja ahora en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Uno de sus antiguos condiscípulos es analista de discursos políticos en Washington; otro, ingeniero de sistemas informáticos; un tercero es ordenanza, con itinerarios muy sabios, verdaderos algoritmos. Estos sujetos autistas han encontrado soluciones que les han permitido insertarse en el mundo. El hecho de no tener empatía no es solamente un handicap sino que libera de cualquier comprensión.
El simbólico pasa a lo real, es "real-izado", sin equívoco posible. El interés que el siglo XX manifestó por el delirio ha sido desplazado en el siglo XXI por las proezas técnicas que realizan estos calculadores, como otros calculadores prodigios, en una fascinación por el hombre-máquina. Finalmente, la patología que parece la más separada de toda comunicación da lugar a una forma de comunicación extraña y multiforme.
El cognitivismo es pedagógico: ignora las particularidades del dirigirse autístico y toma a su cargo educar al sujeto. Las familias se encuentran transformadas en auxiliares educativos. Esta perspectiva se vuelve delirante en el método ABA (Applied Behavioral Analysis), en que el niño es sometido a cuarenta horas de ejercicios intensivos a la semana. Este ideal pedagógico se revela agotador y conduce generalmente a impases.
La culpabilidad puede empujar a los padres a hacerse educadores hasta el límite de sus fuerzas. Las madres sufren especialmente, hasta la desesperación, incluso llegan a borrarse con su hijo. Algunos casos recientes, provenientes de Estados Unidos, testimonian de ello. En este país la perspectiva cognitiva reina sin igual en el dominio del autismo. Un artículo del New York Times de junio del 2006 presenta una serie de casos trágicos que muestran los excesos a los que conduce el cognitivismo. Tales casos fueron elegidos por la autora del artículo, ella misma madre de un niño autista. Quería, afirma ella misma, proteger a los padres de las falsas esperanzas a los que son lanzados y que pueden conducir a tragedias.
El dictamen nº 102 evoca la guerra que se libra en Francia, y en otros países, entre psicoanalistas y cognitivistas: hace falta girar la página para entrar en la modernidad anglosajona. Visión simplista. El aire llamado anglosajón es de hecho el lugar de otra guerra entre los cognitivistas y ambientalistas. La historia de la fundación Autism Speaks nos da testimonio de ello. Creada en 2004 por el Presidente de la cadena de televisión NBC y de Studios Universal Bob Wright, después del nacimiento de su nieto, diagnosticado de autismo, esta fundación recaudó rápidamente una gran cantidad de fondos que le permitieron, entre 2005 y 2007, financiar investigaciones destinadas a probar distintas hipótesis: la hipótesis genética, la hipótesis del envenenamiento por un mercurio sintético presente en las vacunas, la hipótesis de la doble causalidad, según la cual un gen podría ser activado por el mercurio u otras neurotoxinas. Como el nieto no respondió a las terapias comportamentales, su madre, hija de Bob y Suzanne Wright, cree firmemente en la virtud de una purificación por la dieta y la evacuación de los metales del cuerpo. Acusó a sus padres y les pidió que se retiraran en favor de una nueva generación. En junio de 2007 sus padres se desmarcaron de las posiciones virulentas de su hija. Ella les reprochó haberla atacado personalmente. Continuará.
Como se ve, partir hacia la búsqueda de las causas no es fácil: las pasiones se desencadenan, no está excluido que se revelen los rasgos persecutorios de las personalidades en esta ocasión. Una guerra opone también a las familias: se encuentran prisioneras en el campo de la concurrencia victimizadora , entre las asociaciones de padres de niños con diversos handicap.
Se trata sobretodo de una oportunidad para que Francia no se precipite hacia las heridas de esa llamada modernidad que nos exalta el dictamen nº 102.
Se empuja a los sujetos de una categoría a la otra, pero sus sufrimientos bien reales permanecen. El autismo esconde una cifra enigmática sobre la cual los sujetos autistas nos llegan a hablar: nos toca a nosotros escucharles. Desmantelar la crítica, reemplazarla por una lista fragmentada de comportamientos observables ligados a hipótesis de déficits cognitivos, eso no va, y no cesa de producir estragos. Sostengamos el diálogo con el autista, definamos los espacios en que sea posible acompañarle, ayudarle a construir un "autismo entre varios".


lunes, enero 09, 2012

T.A.I  

En el XV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría (Nov de 2011) su presidente, el Dr. Jerónimo Saiz, abogaba por el uso de palmitato de paliperidona (distribuida como Xeplion, de Janssen) para una terapéutica de la Esquizofrenia a partir de una sola aplicación mensual. Al parecer, esta nueva droga producto de la fusión entre la farmacología clásica y las nanotecnologías (NanoCrystal® propiedad de Elan Drug Technologies La utilización de esta tecnología aumenta la tasa de disolución del compuesto, a priori de baja solubilidad en agua, y permite la formulación de una suspensión acuosa. La tecnología influye también modificando la farmacocinética del producto, haciendo posible que sea administrado en mantenimiento únicamente una vez al mes.)  El Dr Saiz comenta las ventajas: “Es mucho más fácil mantener la decisión de tomar la medicación una vez al mes, que no tener que renovarla diariamente o incluso 2 o 3 veces al día”, apuntó el Profesor Saiz. “Es más, -continúa- este tipo de tratamientos deparan un gran beneficio para los pacientes, su entorno y su reinserción en las actividades de la vida cotidiana, familiar y laboral”.“Esta nueva alternativa consigue una mejor respuesta clínica a medio y largo plazo, reduce las recaídas y los reingresos y es, por tanto, un tratamiento ventajoso desde el punto de vista clínico e incluso económico”, añadió el Dr. Cañas. Y el experto concluye destacando que “utilizar un tratamiento de larga duración nos proporciona la garantía de que si el fármaco es eficaz, vamos a obtener lo mejor de él”.
La eficacia de XEPLION® se estableció en cuatro estudios doble ciego controlados con placebo en pacientes con exacerbación aguda de la esquizofrenia y en un estudio doble ciego de prevención de la recaída/mantenimiento a largo plazo.XEPLION® fue superior al placebo a la hora de mejorar los síntomas de la esquizofrenia medidos por el cambio en las puntuaciones totales de la escala de síndromes positivos y negativos (PANSS) desde el momento inicial hasta el criterio de valoración en los ensayos de tratamiento agudo y retrasó significativamente el tiempo hasta la recaída frente al placebo en el estudio de mantenimiento a largo plazo. 
El estudio de control de síntomas agudos más reciente fue un estudio multicéntrico, aleatorizado, a doble ciego, de grupos paralelos, controlado con placebo (n=636).Todos los pacientes recibieron una dosis total de 150 mg eq. el Día 1 en el músculo deltoides. Desde el Día 8 y una vez al mes a partir de entonces, los pacientes fueron asignados a una de tres dosis fijas de XEPLION® (25, 100 y 150 mg eq) administradas en el músculo deltoides o en el glúteo durante un periodo de 13 semanas. Las tres dosis de XEPLION® fueron superiores al placebo a la hora de mejorar la puntuación total de la PANSS en el criterio de valoración (la medida principal de eficacia). Los resultados respaldan la eficacia durante todo el tratamiento, observándose la aparición de la eficacia y una mejora importante de la PANSS en comparación con el placebo a partir del día 8 en algunos pacientes. Los resultados de otros estudios también arrojan resultados significativos a favor de XEPLION®.
La eficacia de XEPLION® para mantener el control de los síntomas y retrasar la recaída en la esquizofrenia se estableció en un estudio de dosis flexible a largo plazo, aleatorizado, a doble ciego, controlado con placebo que incluyó a 849 pacientes con esquizofrenia.6 Se aleatorizó a un total de 410 pacientes estabilizados para que recibieran XEPLION® o placebo hasta que sufrieron una recaída de los síntomas de la esquizofrenia en la fase a doble ciego de duración variable del estudio. El ensayo se suspendió anticipadamente por motivos de eficacia ya que se observó un tiempo significativamente más largo (p < 0,0001) hasta la recaída con XEPLION® en comparación con el placebo. Durante la fase a doble ciego del estudio, menos  pacientes tratados con XEPLION® experimentaron recaída (10% [n=15/156]) en comparación con los pacientes en el grupo del placebo (34% [n=53/156]).6 Los análisis finales confirmaron los resultados de los análisis intermedios.
Hasta aquí todo bien, eficacia y eficiencia, método científico, nuevas tecnologías, etc...pero al Dr Saiz se le ocurrió mencionar y hacer hincapié en la necesidad , frente al gran avance que esta droga presenta...utilizarlo como  TAI:  Tratamiento Ambulatorio Involuntario ...es decir aplicar la droga en forma compulsiva y obligatoria a todos aquellos pacientes con diagnóstico de esquizofrenia...y posiblemente lo consigan.